Tiroiditis de Hashimoto y oligoelementos

Tiroiditis de Hashimoto y oligoelementos

La tiroiditis de Hashimoto (HT) es la enfermedad autoinmune más común y la principal causa de hipotiroidismo, en el que se produce daño en la glándula tiroides debido a la infiltración de linfocitos. Se caracteriza por niveles elevados de anticuerpos contra la peroxidasa tiroidea y la tiroglobulina. La glándula tiroides es un órgano endocrino cuyas hormonas permiten el correcto funcionamiento del organismo. El funcionamiento normal de este órgano está influenciado por factores internos y externos. Uno de los factores externos son los oligoelementos. Los oligoelementos en concentraciones adecuadas son necesarios para el correcto funcionamiento de la tiroides. Por ello el saber el nivel de los minerales y oligoelementos es necesario para un adecuado tratamiento. Y asi tenemos:

Magnesio.

 En un estudio transversal realizado en china, sobre 1257 personas  sobre la relación entre el magnesio, la tiroiditis autoinmune y la función tiroidea  llego a las siguientes conclusiones: El magnesio sérico gravemente bajo se asocia con un mayor título de  anticuerpos anti-tiroglobulina (TGAb) positivos, tiroiditis de Hashimoto e hipotiroidismo.

 Las posibles explicaciones serían:

   1. primero, el magnesio sérico severamente bajo puede aumentar la TGAb a través de la activación anormal de las células inmunes y la inducción de una respuesta autoinmune.

  2. En segundo lugar, dada su función como coenzima, el magnesio está involucrado en una variedad de vías de metabolismo antioxidante, como la síntesis de glutatión; el bajo nivel sérico de magnesio podría reducir la capacidad de respuesta antioxidante en las células y permitir la acumulación de radicales libres, lo que provocaría estrés oxidativo y daño tisular 

   Los diferentes efectos del magnesio sérico severamente bajo en los dos autoanticuerpos examinados indicaron que su efecto sobre el autoanticuerpo tiroideo podría deberse principalmente a la inflamación y al estrés oxidativo, más que a la activación de las respuestas autoinmunes. En otras palabras, el magnesio sérico severamente bajo no es el factor iniciador de la tiroiditis autoinmune, pero podría ser un factor agravante a través de la inflamación.  (Wang K., y cols. 2018).

Selenio

En un análisis amplio; que incluyen unos 3366 registros; la   suplementación de selenio redujo los niveles de autoanticuerpos peroxidasa tiroidea (TPOAb) en suero después de 3, 6 y 12 meses en una población de tiroiditis autoinmune (TAI) tratada con levotiroxina (LT4) y después de tres meses en una población de TAI no tratada. Queda por demostrar si estos efectos se correlacionan con mejoria clínicamente relevantes Wichman JJ1., 2016).

El Se dietético bajo potencia el desarrollo de autoanticuerpos contra la TG y la TPO en las mujeres. Esto  es consistente con los informes en humanos de una mayor prevalencia de tiroiditis autoinmune en las regiones con niveles bajos de Se. ( McLachlan SM., y cols. 2017).

Yodo

 Un alto porcentaje de los pacientes con hipotiroidismo  debido a  una tiroiditis  de Hashimoto vuelven al estado hipotiroideo solo con la restricción de yodo Yoon SJ y cols, 2003).  Los niveles elevados de yodo en orina se correlacionan con un mayor riesgo de enfermedad de Hashimoto. Además, se demostró que un aumento de más del doble en la probabilidad de hipotiroidismo (tiroiditis de Hashimoto) estaba vinculado a un aumento del yodo en orina (luli y cols. 2020).

En animales de experimentación deficitarios en yodo; la ingesta excesiva de PI ( yoduro potásico ) causa daño oxidativo en la glándula tiroides y aumenta el riesgo de tiroiditis autoinmune, mientras que las hierbas ricas en yodo causan menos daño oxidativo, mejoran significativamente la capacidad antioxidante e inhiben la alta diferenciación de las células Th17 en las glándulas tiroides de ratones NOD.h4 (deficitarios en yodo). (Gao CH., y cols. 2018).

Hierro

Un análisis transversal de 7463 mujeres embarazadas y 2185 mujeres no embarazadas con hipotiroidismo subclínico mostró que la prevalencia de positividad aislada de TPOAb fue significativamente mayor en mujeres con deficiencia de hierro que en aquellas sin deficiencia de hierro para ambos grupos [PMID: 31478926  ] . Una revisión sistemática y un metanálisis recientes resumieron los efectos de la deficiencia de hierro en la función tiroidea y la autoinmunidad. La deficiencia de hierro aumenta significativamente el riesgo de TPOAb positivo y tanto TPOAb como TGAb positivos en mujeres en edad reproductiva. Este estudio indica que es necesario monitorear el estado nutricional de hierro en TAI ( PMID: 33716980).

Se analizó a un total de 5467 participantes, incluyendo 273 individuos con AIT y 5194 sin AIT. El zinc dietético fue significativamente mayor en el grupo AIT (22,6 mg frente a 15,3 mg, p < 0,001). Un exceso de zinc puede alterar el equilibrio inmunitario, aumentando potencialmente el riesgo de enfermedades autoinmunes. (Lijun Chen  y cols. 2025), por tanto en este estudio se indica que un zinc alto en la dieta predispone a desarrollar enfermedades autoinmunes tiroideas.

Se realizó un estudio de casos y controles basado en la población ( n = 1048) (casos: n = 524; controles: n = 524). Se midieron las concentraciones sanguíneas de zinc y ferritina, TSH, FT4, FT3 y autoanticuerpos tiroideos en los participantes. Los resultados del estudio sugieren que la deficiencia de zinc está asociada con una mayor frecuencia de trastornos funcionales de la tiroides y autoinmunidad tiroidea. ( Hernando Vargas-Uricoechea y cols, 2024). Por el contrario, otro estudio indica que la función tiroidea normal se restablece en individuos con enfermedad de Hashimoto cuando la suplementación de Zn vuelve a niveles normales. En el tratamiento y diagnóstico de la enfermedad de Hashimoto, se debe prestar atención a las enfermedades concomitantes que pueden provocar malabsorción, lo que puede resultar en una deficiencia de elementos como el Zn [ Paulina Ihnatowicz y cols 2020].

El estrés oxidativo y la apoptosis juegan un papel principal en la etiopatogenia de la tiroiditis de Hashimoto, por lo que mantener el equilibrio adecuado puede ayudar a mejorar la función tiroidea. Numerosos estudios muestran que el Zn es esencial para este proceso [ Seyad Zulficar Ali Khan y cols. 2020).

Cobre

La estimulación de TSH, que depende de la síntesis de fosfolípidos, también depende indirectamente del Cu. El desequilibrio antioxidante general se asocia con trastornos tiroideos como cáncer de tiroides, enfermedad de Hashimoto, distiroidismo y bocio [ Marcin Wróblewski y cols. 2023 ]. Los pacientes con enfermedad de Hashimoto mostraron niveles séricos de Cu más altos. Al mismo tiempo, la relación Cu/Zn fue menor y la relación Cu/Se fue igual [ Z Rasic-Milutinovic y cols. 2017). Por el contrario, los pacientes con tiroiditis de Hashimoto entre 45-50 años no tenían niveles elevados de Cu o Zn [Joanna Szczepanik  y cols. 2021).
Se ha demostrado que la SOD presente en la glándula tiroides cataliza la conversión de H₂O₂ en  H₂O 
y oxígeno. La enzima en sí tiene un complejo Cu/Zn en su centro activo, por lo que los niveles adecuados de los elementos mencionados anteriormente pueden afectar la protección antioxidante. Las hormonas tiroideas estan involucradas en el metabolismo oxidativo.

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